martes, 27 de febrero de 2007

Tren de alta velocidad cumple 25 años en Francia

20 de septiembre de 2006

Tren de alta velocidad cumple 25 años en Francia

Es un símbolo de la vanguardia tecnológica y la rapidez para los galos, y por eso la fecha no ha pasado desapercibida. El TGV, el tren de alta velocidad de Francia, cumple un cuarto de siglo mostrando "la excelente tecnología, la calidad de la industria y el conocimiento de las empresas" del país.

Esas fueron al menos las palabras del ex presidente Valery Giscard d'Estaing al inaugurar en 1981 el primer tramo de París a Lyon. En estos 25 años, que se cumplen el 22 de septiembre, Francia ha invertido en el tren 30.000 millones de euros (38.000 millones de dólares).

No se ahorró en gastos en un país enamorado de la tecnología. Como en España con el AVE -y a diferencia de otros casos europeos, como Alemania-, para el TGV se construyeron trazados con vías especiales, lo que le permite alcanzar una velocidad promedio de 300 kilómetros por hora.

¿Por qué es el TGV tan importante para Francia? Por una parte, porque cuando fue inaugurado la red de autopistas no estaba tan desarrollada en el país y se quería permitir viajar por el territorio a los móviles ciudadanos.

Para recorrer el primer tramo, de París a Lyon, de 426 kilómetros, se precisa sólo una hora y 40 minutos. Con el coche se tarda a veces ese tiempo solamente en salir del caos de tráfico de los alrededores de París. Además, Francia -que también desarrolló el avión ultrasónico Concorde- quería fomentar sus propias empresas de tecnología de transporte. Entretanto, el fabricante del TGV, Alstom, ha exportado su tecnología a España, Estados Unidos y Corea.

Veinticinco años después de su inauguración, París sigue siendo el centro neurálgico de la red de ferrocarriles, algo que no sorprende porque uno de cada cinco franceses vive en la capital o sus alrededores.

Desde allí se extiende por 1.540 kilómetros en todas direcciones: en el sudeste hasta el Mediterráneo, en el sudoeste hasta Burdeos, en el oeste hasta Rennes y con trenes equivalentes a Londres, Bruselas y Colonia. En los últimos años se construyó además un eje para unir mejor el norte y el sur.

El próximo año el objetivo es llegar a Estrasburgo y de allí en dos años a Fráncfort, Múnich y Zúrich. Con ello no sólo los coches, sino también los aviones enfrentan una gran competencia. Por ejemplo, Air France cancelará sus vuelos de París a la región de Lorena en cuanto esté terminado el "TGV-Este". Porque desde la existencia del TGV la divisa es: Quien quiere llegar rápido toma en Francia el tren.

Fuente: elcomercioperu.com

No hay comentarios: