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miércoles, 2 de mayo de 2007

Un tren turístico recorrerá Medio Cudeyo, Riotuerto y Liérganes

Tren Turístico de FEVEEl 'Tren de la Leyenda' recorrerá durante los meses de verano los municipios de Medio Cudeyo, Riotuerto y Liérganes. A tal efecto, los tres ayuntamientos han suscrito convenios de colaboración con FEVE.

En el municipio de Medio Cudeyo, los pasajeros de este tren realizarán una visita guiada a la finca del Marqués de Valdecilla para posteriormente visitar las instalaciones del balneario de Solares.

El alcalde de Medio Cudeyo, Juan José Perojo (PRC), mostró su satisfacción por la firma del acuerdo que permitirá conocer a los pasajeros «los encantos del municipio» entre los que se encuentra la finca del Marqués de Valdecilla».

Al acto celebrado en la Casa Consistorial ubicado en la localidad de Valdecilla asistieron el regidor de Medio Cudeyo Juan José Perojo; el concejal de Turismo, José Luis López; el director gerente de Trenes Turísticos, José Antonio Rodríguez y José Manuel Gómez, jefe de productos turísticos de FEVE.

Todos los asistentes al acto resaltaron la belleza natural de los tres municipios que recorrerá el 'Tren de la Leyenda'. Se pretende que esta oferta turística para los meses de verano sea bien acogida por los vecinos y por los turistas que se desplazan hasta la comarca del Bajo Miera, que reúne patrimonio, naturaleza y calidad de vida.

martes, 6 de marzo de 2007

Reapertura parcial de la Vía de la Plata

Un tren turístico unirá Manganeses con La Bañeza por la Vía de la Plata

El Ministerio de Medio Ambiente financiará la reapertura de 60 kilómetros de la nueva ruta verde El tramo contará con arcenes acondicionados para el senderismo y el uso de bicicletas, y habrá rutas a caballo

El Ministerio de Medio Ambiente ha confirmado su intención de financiar al 100% el proyecto para la conversión en vía verde del tren Ruta de la Plata en el tramo que comprende desde Manganeses de la Lampreana hasta Pobladura del Valle, de unos 40 kilómetros de longitud; una propuesta a la que se suman ahora varias localidades leonesas, hasta La Bañeza, para ampliar el proyecto en un recorrido de 60 kilómetros.

El Ayuntamiento de Villanueva de Azoague ha sido el promotor de esta iniciativa, con una propuesta presentada en varios ministerios e instituciones y diseñada teniendo en cuenta una longitud mínima para que el proyecto fuera viable.

«Nos exigían que al menos fueran 40 kilómetros de longitud para que el proyecto pudiera estudiarse, de manera que optamos por llevar la ruta hasta el límite con la provincia de León y nos remontamos hasta Manganeses de la Lampreana para alcanzar esta longitud», explica el alcalde, Gonzalo Huerga Astorga.

La propuesta se presentó en la Junta de Castilla y León, Ministerio de Medio Ambiente, Ministerio de Agricultura, Ministerio de Cultura, Palacio de la Zarzuela, Renfe, Macovall y tampoco se olvidaron del Príncipe de Asturias, a quien también se le comunicó la iniciativa.

Hace una semana, el Ayuntamiento de Villanueva de Azoague ha recibido la contestación del Ministerio de Medio Ambiente. «Para nuestra sorpresa y satisfacción se nos ha comunicado que el proyecto les gusta y que están dispuestos a financiarlo en su totalidad». Se comunica también a la Administración local los trámites que deben de seguir a continuación, que no son otros que presentar el acuerdo plenario de cada uno de los ayuntamientos implicados en el que confirmen que están de acuerdo con el proyecto y que asumirán, en su día, el mantenimiento de la línea en su término municipal.

El Ministerio de Medio Ambiente indica que los trámites los gestionará la Delegación Territorial de la Junta, ya que la Administración regional debe también darle el visto bueno al proyecto. «El mantenimiento futuro de la línea depende de los ayuntamientos, de la Diputación Provincial de Zamora y también de la Junta de Castilla y León», explica Gonzalo Huerga, satisfecho también con la respuesta recibida en la Administración regional. «El delegado de la Junta en Zamora ha mostrado su interés y asegura que saldrá adelante».

Villanueva de Azoague dispone ya de los acuerdos plenarios de siete de los 10 municipios implicados en la provincia de Zamora para remitirlos a la Junta y de ahí a Medio Ambiente.

Pero en pleno trámite, han visto cómo desde el Ayuntamiento de La Bañeza, en León, se iniciaba una propuesta similar entre esa localidad y la provincia de Zamora, por lo que Villanueva de Azoague se ha puesto en contacto con La Bañeza para aunar el proyecto. «La Bañeza, Altobar y Roperuelos del Páramo están haciendo el mismo proyecto, del que quedaba fuera Valcabado del Páramo y Pozuelo del Páramo. Les hemos propuesto que se sumen a nuestra ruta y se presente de forma conjunta. Se ha comunicado a estas dos localidades para poner en marcha la ruta y prolongarla hasta 60 kilómetros», explica Gonzalo Huerga.

Además de la recuperación de la vía férrea que quedó hace más de veinte años fuera de servicio, el proyecto contempla la adecuación de los arcenes para que puedan ser utilizados como ruta verde. No solo estarán a disposición de los caminantes y de ciclistas o aficionados a las rutas a caballo, sino que también puede ser un tramo apropiado para los peregrinos de la Vía de la Plata, dado que discurre paralelo a esta y que en este tramo en buena parte del recorrido tienen que utilizar carreteras nacionales.

«El proyecto no significa renunciar a la reapertura de la línea para uso de viajeros porque tendrían que utilizar un sistema más moderno, pero a la vez esta ruta verde puede suponer muchos recursos para la zona, ya que desde ella se promocionan espacios naturales, la ruta arqueológica y otros atractivos de Los Valles», concreta Gonzalo Huerga.

martes, 27 de febrero de 2007

El tren de Stalin

20 de septiembre de 2006

El tren de Stalin

El 'Flecha Roja', el ferrocarril ruso más célebre, constituye. un testimonio vivo de la historia más reciente del país. Distintas razones han motivado que mis viajes desde Moscú a San Petersburgo en los últimos años hayan sido en avión. Hacía mucho que no recorría los 679 kilómetros que separan ambas ciudades en tren y más tiempo aún que lo hacía a bordo del legendario 'Flecha Roja' (Krásnaya Strelá). Tal vez por lo difícil que siempre ha resultado conseguir billetes para subir a ese peculiar ferrocarril. Pero, el pasado mes de julio, con motivo de la cumbre del G8, el espacio aéreo de San Petersburgo estuvo tres días cerrado a cal y canto.

El presidente Vladímir Putin no quiso arriesgar ni un ápice la seguridad de sus invitados. De manera que la vía férrea era prácticamente la única forma de llegar a la antigua capital imperial rusa. Debido a los numerosos controles policiales instalados por todas partes para evitar la llegada a San Petersburgo de grupos antiglobalistas, viajar en coche hubiese sido un auténtico incordio.

Así que me dirigí a las taquillas de la estación moscovita de Leningrandski y, cuán fue mi asombro, cuando la encargada del despacho de billetes me ofreció una litera en un compartimento para cuatro personas en el 'Flecha Roja' al precio oficial, es decir a 1.700 rublos (unos 50 euros). No se me exigió un pago adicional 'bajo cuerda' por la gentileza como siempre ha sido, sobre todo en la época soviética.

Tal vez hubiese sido mejor abonar el doble y viajar más confortablemente en un compartimento para dos viajeros. Al día siguiente me esperaba mucho trabajo en el centro de prensa y convenía llegar más o menos descansado. Pero no había nada mejor. Y gracias que pude conseguir un billete nada menos que en el 'Flecha Roja'. El tren sale todos los días desde Moscú a las 23.55, el horario habitual desde que empezó a funcionar en 1931.

Lo primero que me llamó la atención fue la nueva imagen de los 'provodnikí', empleados ferroviarios que dan servicio a los pasajeros en los coches-cama. Antes eran en su mayoría hombres o señoras ya entradas en años y con bastantes kilos de sobra, las famosas 'Bábushki' (abuelas). Mujeres duras, implacables, de hoscas maneras, pero adorables, si uno sabe encontrarles el punto. Ahora las 'provodnikí' son rubias y esbeltas azafatas. Son serviciales y educadas, pero distantes.

La mayor parte de los vagones son nuevos o recién remozados y ya no se percibe el fuerte olor a desinfectante de antaño. En el cupé se continúa sirviendo vodka, galletitas y té, en los típicos vasos con asidero de metal repujado. Se puede además echar una partida de ajedrez. El vagón restaurante conserva todo su lujo y la exquisita cocina rusa. Sigue siendo normal que, tras una copiosa cena bien regada con la bebida nacional, los comensales traten de llegar a duras penas a su compartimento dando tumbos por los estrechos pasillos del convoy. Lo peor es el paso de un coche a otro a través del 'acordeón', teniendo que mantener el equilibrio al abrir y cerrar las pesadas puertas metálicas, a uno y otro lado, mientras los extremos de ambos vagones dan sacudidas desacompasadas y violentas. Todo eso en medio del ensordecedor golpeteo de las ruedas contra las junturas de los raíles y el zumbido de fondo que el exceso de vodka provoca en los oídos.

El tren del amor

En verano, más de la mitad de los pasajeros son turistas. El resto son parejas de recién casados y modestos comerciantes. Le llaman también el 'tren del amor'. Según me contó Luda, la 'provodnik' de mi vagón, se ha puesto de moda pasar en sus compartimentos la noche de bodas. Lo cierto es que el 'tren del amor' adquirió tal epíteto a principios de los 90 y no por la abundante presencia de jóvenes parejas, sino de prostitutas.

La actividad económica en las dos capitales rusas, la actual y la antigua, motiva también un enorme trasiego de ejecutivos. Los más hacendados viajan en los cupés individuales, provistos de aseo individual, y en los dobles. El precio de los primeros ronda los 400 euros, pero los pequeños empresarios prefieren los compartimentos para cuatro pasajeros. Si se viaja solo y tus tres acompañantes sacan una botella de vodka para celebrar algo, cualquier motivo suele ser bueno, zafarse de ser incluido en el festín etílico será harto complicado.

Se puede también fletar un vagón entero amueblado suntuosamente. Incluye un acogedor salón decorado a la antigua, dormitorio 'imperial', despacho y un gran cuarto de baño. Su precio puede superar los 6.000 euros. Y tienen demanda. Multimillonarios, políticos y estrellas del pop son quienes más los utilizan. El 'Flecha Roja', sin embargo, no es un tren de lujo en el sentido estricto del término, aunque incluya compartimentos y vagones que sí lo son.

En cualquier caso, nunca ha sido un tren accesible al grueso de la ciudadanía, que prefiere algo más económico. Hacia la bellísima ciudad de San Petersburgo salen cada día desde Moscú más de una decena de ferrocarriles de diversos niveles de comodidad, calidad de servicio y precio. El 'Flecha Roja', sin embargo, es el único que circula en la noche del 31 de diciembre y el único que es recibido al llegar a la estación a los acordes del himno que el compositor ruso Reingold Glier dedicó a la gran capital de los zares.

Fuente: Idealdigital