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martes, 25 de diciembre de 2007

Alas en los caminos de hierro

Han pasado 170 años desde que un inglés, R. Keiley, planteara la primera iniciativa para construir un tren en la provincia. En 1844 el británico propuso hacer una línea entre León y Avilés, y cuatro años después el gobierno le dio el visto bueno. Pero el plan no prosperó. Eran, en cualquier caso, los tiempos en que el modo de comunicación que revolucionó el paisaje y la economía del país comenzaba a dibujar sus primeros trazos, aún en papel, en una provincia atrasada, aislada históricamente, con especiales dificultades de comunicación en el Norte que tardaría décadas en solventar, siquiera mínimamente.

Fue en 1855 cuando la evidencia de un necesario impulso a la economía y de una mejor forma de trasladar las mercancías llevó a promulgar una Ley de Ferrocarriles que sentara las bases de una transformación que no podía llegar de ninguna manera en aquel país de caminos, carros y caballos, donde las distancias se convertían a menudo en obstáculo insalvable. Ese mismo año el ingeniero de Minas Ignacio Gómez de Salazar elaboró un informe para la Diputación Provincial en el que proponía tres trazados principales: Gijón, Palencia y La Coruña.

Batalla con periódico

La propuesta de unir León con Palencia (que acabaría ligando la provincia con la capital del país) contó hasta con un periódico nacido especialmente para potenciar el proyecto: El Esla, de la mano de Manuel Arriola.

Entre aquellos primeros aventureros del tren estaba la empresa Miranda e Hijo, que en 1861 consiguió la concesión del Gobierno para los tramos Palencia-León y León-Ponferrada. Allí nació la Compañía del Noroeste. El primero de los tramos, en realidad el primer ferrocarril que funcionó en la provincia, se inauguró en noviembre de 1863 y unía León con Palencia. El 19 de febrero de 1866 llegó el tren a Astorga. Doce años después quebró esta compañía, de la que nació la Compañía del Norte, para Asturias, Galicia y León. La conocida como Caminos de Hierro del Norte.

Mientras, otras zonas de la provincia comenzaban a disfrutar ya de las ventajas de la nueva forma de comunicación. En agosto de 1866 se abre la línea a Gijón en el tramo La Robla-Pola de Gordón; y en 1872 se pone en funcionamiento el tramo entre Pola de Gordón y Busdongo, mientras Asturias ponía las primeras traviesas que unirían Gijón con Pola de Lena.

Pero el gran salto en la unión de León con Asturias se produjo en 1884, cuando se termina el tramo Busdongo-Puente de los Fierros, que salva el impredecible puerto de Pajares. En agosto de ese año la meseta quedaba definitivamente comunicada con el mar por esta zona.

Inauguración real en El Bierzo

El Bierzo, la puerta de Galicia a la meseta, no se quedó atrás en esta aventura. En 1868 el tren llegó a Brañuelas, pero uno de los grandes hitos de las comunicaciones bercianas fue el túnel del Lazo, que unía El Manzanal con la ribera del Boeza, salvando un desnivel de 450 metros. En septiembre de 1881 entra en funcionamiento la obra diseñada por Melitón Martín; y un año después Ponferrada queda unida por tren a Brañuelas. En marzo de 1883 se abrió el tramo Ponferrada-Toral de los Vados. Fue un año histórico para la comarca. El 1 de septiembre el rey Alfonso XII inaugura con un viaje oficial la comunicación de Madrid con Galicia.

Con el final de siglo Astorga gana la primera de las batallas de una contienda que se mantiene en cada uno de los grandes proyectos ferroviarios que se diseñan en la provincia desde entonces, y a la que no ha sido ajena tampoco la alta velocidad. En 1898, casi una década después de que el Congreso aprobara en un primer momento la línea Benavente-León, se abre la línea Plasencia-Astorga. La ruta de la Vía de la Plata a través del tren esquivó por primera vez a la capital de la provincia.

Otras iniciativas, como el de la vía León-La Bañeza-Puebla de Sanabria-Braganza o el Sahagún-Burgos; el Villafranca-Ribadeo o el Ponferrada-Pravia, se quedaron para siempre en el cajón de los proyectos. El cambio de siglo sorprendió a León con un nuevo mapa de comunicaciones por tren que se dividía entre el asturiano y el gallego , un esquema que sigue funcionando en lo esencial en la actualidad. En 1896 había 290 kilómetros de vías en la provincia que abrían las puertas de la nueva centuria engranadas en los raíles del progreso. Aunque no fueron estos los únicos raíles en los que se cimentó el verdadero crecimiento económico de la provincia durante el siglo XX.

De hecho, las necesidades del sector ceralista, pero sobre todo del sector minero, contribuyeron a vertebrar la provincia a través de un entramado de vías métricas, el ferrocarril económico, que marcó mucho más que el traslado de las mercancías a los lugares de consumo. Así nació a finales del siglo XIX el Ferrocarril Económico de Rioseco a Palanquinos, inaugurado en 1915 y que comunicó Tierra de Campos.

O el Hullero, que se llevó el carbón de las cuencas de Matallana y Sabero, pero también a sus gentes, hacia las industrias y la promesa de una vida mejor en Vizcaya. Las dificultades de la siderurgia vizcaína de conseguir carbón barato a finales del siglo XIX impulsaron la idea de comunicar las cuencas leonesas con sus altos hornos. El proyecto de Mariano Zuaznavar fue el primer ferrocarril de vía estrecha transversal el país, la concesión llegó en 1890 con la autorización de construir y explotar un tren para transporte de carbón entre La Robla y Valmaseda.

El Hullero tuvo una vida llena de altibajos, solventados en épocas como la integración del carbón de Sabero al transporte gracias a la construcción de un ramal; o el aislamiento europeo en la I Guerra Mundial, que espoleó la demanda de carbón. Durante la Guerra Civil quedó dividido entre los dos bandos, y en León marcó también la línea del frente entre nacionales y republicanos. Pero, además de carbón, sus vagones vertebraron la comunicación de una zona de la montaña aislada y atrasada, que sintió perderse una forma de vida cuando en 1991 el ministro Borrell dictó la suspensión del servicio de viajeros por falta de seguridad. Hoy, felizmente recuperado.

El aislamiento y las dificultades del transporte fueron también el principal inconveniente para el desarrollo del Bierzo, y el lastre que arrastró su minería hasta que llegó la solución del ferrocarril. Fue el ministro Francisco Cambó quien a principios de siglo propuso construir una línea métrica entre Ponferrada y Villablino, línea diseñada por José María Alonso Areyzaga. La concesión para mercancías y pasajeros se concedió a Pedro Ortiz y Muriel. En apenas diez meses los contratistas vascos apuraron la construcción de la línea, que se inauguró en julio de 1919 con un tramo inicial de 62 kilómetros que iría modificándose después según las necesidades.

Fueron los primeros pasos de la revolución que supusieron aquellos caminos de hierro, que pronto llegarán a León a toda velocidad.

martes, 6 de marzo de 2007

Reapertura parcial de la Vía de la Plata

Un tren turístico unirá Manganeses con La Bañeza por la Vía de la Plata

El Ministerio de Medio Ambiente financiará la reapertura de 60 kilómetros de la nueva ruta verde El tramo contará con arcenes acondicionados para el senderismo y el uso de bicicletas, y habrá rutas a caballo

El Ministerio de Medio Ambiente ha confirmado su intención de financiar al 100% el proyecto para la conversión en vía verde del tren Ruta de la Plata en el tramo que comprende desde Manganeses de la Lampreana hasta Pobladura del Valle, de unos 40 kilómetros de longitud; una propuesta a la que se suman ahora varias localidades leonesas, hasta La Bañeza, para ampliar el proyecto en un recorrido de 60 kilómetros.

El Ayuntamiento de Villanueva de Azoague ha sido el promotor de esta iniciativa, con una propuesta presentada en varios ministerios e instituciones y diseñada teniendo en cuenta una longitud mínima para que el proyecto fuera viable.

«Nos exigían que al menos fueran 40 kilómetros de longitud para que el proyecto pudiera estudiarse, de manera que optamos por llevar la ruta hasta el límite con la provincia de León y nos remontamos hasta Manganeses de la Lampreana para alcanzar esta longitud», explica el alcalde, Gonzalo Huerga Astorga.

La propuesta se presentó en la Junta de Castilla y León, Ministerio de Medio Ambiente, Ministerio de Agricultura, Ministerio de Cultura, Palacio de la Zarzuela, Renfe, Macovall y tampoco se olvidaron del Príncipe de Asturias, a quien también se le comunicó la iniciativa.

Hace una semana, el Ayuntamiento de Villanueva de Azoague ha recibido la contestación del Ministerio de Medio Ambiente. «Para nuestra sorpresa y satisfacción se nos ha comunicado que el proyecto les gusta y que están dispuestos a financiarlo en su totalidad». Se comunica también a la Administración local los trámites que deben de seguir a continuación, que no son otros que presentar el acuerdo plenario de cada uno de los ayuntamientos implicados en el que confirmen que están de acuerdo con el proyecto y que asumirán, en su día, el mantenimiento de la línea en su término municipal.

El Ministerio de Medio Ambiente indica que los trámites los gestionará la Delegación Territorial de la Junta, ya que la Administración regional debe también darle el visto bueno al proyecto. «El mantenimiento futuro de la línea depende de los ayuntamientos, de la Diputación Provincial de Zamora y también de la Junta de Castilla y León», explica Gonzalo Huerga, satisfecho también con la respuesta recibida en la Administración regional. «El delegado de la Junta en Zamora ha mostrado su interés y asegura que saldrá adelante».

Villanueva de Azoague dispone ya de los acuerdos plenarios de siete de los 10 municipios implicados en la provincia de Zamora para remitirlos a la Junta y de ahí a Medio Ambiente.

Pero en pleno trámite, han visto cómo desde el Ayuntamiento de La Bañeza, en León, se iniciaba una propuesta similar entre esa localidad y la provincia de Zamora, por lo que Villanueva de Azoague se ha puesto en contacto con La Bañeza para aunar el proyecto. «La Bañeza, Altobar y Roperuelos del Páramo están haciendo el mismo proyecto, del que quedaba fuera Valcabado del Páramo y Pozuelo del Páramo. Les hemos propuesto que se sumen a nuestra ruta y se presente de forma conjunta. Se ha comunicado a estas dos localidades para poner en marcha la ruta y prolongarla hasta 60 kilómetros», explica Gonzalo Huerga.

Además de la recuperación de la vía férrea que quedó hace más de veinte años fuera de servicio, el proyecto contempla la adecuación de los arcenes para que puedan ser utilizados como ruta verde. No solo estarán a disposición de los caminantes y de ciclistas o aficionados a las rutas a caballo, sino que también puede ser un tramo apropiado para los peregrinos de la Vía de la Plata, dado que discurre paralelo a esta y que en este tramo en buena parte del recorrido tienen que utilizar carreteras nacionales.

«El proyecto no significa renunciar a la reapertura de la línea para uso de viajeros porque tendrían que utilizar un sistema más moderno, pero a la vez esta ruta verde puede suponer muchos recursos para la zona, ya que desde ella se promocionan espacios naturales, la ruta arqueológica y otros atractivos de Los Valles», concreta Gonzalo Huerga.