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martes, 24 de abril de 2007

China a todo tren

Alta Velocidad en ChinaLos primeros trenes de alta velocidad un lote de 140 entraron en funcionamiento este miércoles en China y son capaces de alcanzar hasta 200 kilómetros por hora, un requerimiento de la pujante economía del país asiático.

Según la agencia estatal de noticias Xinhua, los trenes partieron de la ciudad de Shanghai y alcanzaron en 39 minutos la ciudad de Suzhou.

Las autoridades chinas dieron a conocer que en 2006 el país registró un 25% del volumen de transporte ferroviario mundial.

A pesar de contar con el 6% de las vías férreas del mundo, el servicio ferroviario chino ha sido tradicionalmente calificado de lento e incapaz de satisfacer las necesidades de transportación de una economía en rápido crecimiento.

Xinhua dice que con la entrada en servicio de los nuevos trenes se ampliará en más del 18% la capacidad de movimiento de pasajeros.

La capacidad de carga, entretanto, crecerá en más del 12%.

"Nueva era"

La prensa china calificó la entrada en servicio de los nuevos trenes como el inicio de una "era de la alta velocidad para la economía con el crecimiento más rápido del mundo".

Los trenes sólo podrán alcanzar su máxima velocidad en unos 6.000 kilómetros de vía. Habrá restrucciones en otros 36.000 kilómetros.

No obstante, el recorrido entre Shanghai y Suzhou se reduce ahora a la mitad.

"Me siento como si viajara en un avión", dijo a Xinhua Chen Lijuan, un pasajero de 78 años de edad.

El conductor de uno de los trenes, Liu Dongwei -quien inició sus labores en locomotoras de vapor- recordó que este es el sexto aumento de la velocidad media de la historia del ferrocarril en China desde 1997, cuando la norma se ubicaba entre los 40 y 50 kilómetros por hora.
Fuente: BBC Mundo

martes, 27 de febrero de 2007

El 'Camino al Cielo' llega al Tíbet entre elogios y protestas

1 de julio de 2006

El 'Camino al Cielo' llega al Tíbet entre elogios y protestas

El primer ferrocarril al Tíbet, un proyecto soñado por Mao Zedong hace medio siglo y que está llamado a convertirse en uno de los grandes viajes para aventureros, se ha inaugurado hoy entre grandes alharacas del régimen chino, que considera su construcción una auténtica proeza humana, y protestas del exilio tibetano, que ven en él el imparable avance de la colonización china. El primero de los trenes que a partir de ahora llegarán a Lhasa, capital tibetana, ha salido a las 11.00 hora local (5.00 en Madrid) de la apartada ciudad de Golmud, en la provincia de Qinghai.

El presidente chino, Hu Jintao, que precisamente fue secretario general del Partido Comunista en el Tíbet a finales de los 80 y principios de los 90, ha destacado en la fastuosa inauguración que el nuevo ferrocarril es "otro magnífico logro" que el régimen ha conseguido "en el impulso de modernización socialista", en referencia a otras grandes obras publicas. La locomotora de la propaganda china se ha puesto en marcha con este primer tren, que ha transportado a trabajadores que participaron en la construcción del ferrocarril, periodistas y representantes de la Administración, en vagones con placas con Los ocho honores y deshonras de la moral socialista.

El exilio tibetano, que desaprueba esta obra y la considera un instrumento para poblar el Tíbet de "colonos" chinos, intentaba mientras aguar la fiesta organizando protestas en distintas ciudades del mundo e incluso en Pekín, donde varios activistas lograron ayer desplegar una pancarta contra el tren en la Estación del Oeste. La fecha escogida para la inauguración, el 85 aniversario de la fundación del Partido Comunista, no es del agrado de los independentistas tibetanos, país invadido por China desde 1951. Pekín, en cambio, pretende mostrar al mundo que sólo comunicándose mejor con China puede el Tíbet salir de su atraso, algo que comparten muchas otras áreas del oeste del país. De hecho, el régimen chino promete ampliar la red de ferrocarriles tibetana en los próximos 10 años, para que no sólo sea una vía de "entrada y salida" desde China, sino un instrumento de comunicación entre las distintas ciudades del Tíbet y también de acceso a la frontera con India.

Mejorar la vida del Tíbet

"El tren va a cambiar radicalmente la atrasada situación del sistema de transportes del Tíbet. Ser una vía económica eficaz para transportar la energía y los materiales que necesita para mejorar la vida de su pueblo", señalaba esta semana un comunicado del Ministerio de Exteriores chino. Pero lo que China ha destacado más de este tren no son los beneficios para la industria energética, el turismo o el comercio, sino las maravillas técnicas que rodean el proyecto, para despertar la admiración mundial e insuflar patriotismo. "Fue un milagro que nadie muriera en las obras", explica el subdirector del departamento que supervisa el proyecto, Zhu Zhensheng, para enfatizar lo complicado de construir más de 960 kilómetros de vía por encima de los 4.000 metros y 550 sobre hielo perpetuo.

La propaganda china repite con orgullo que el tren es el más alto del mundo, derrocando a los ferrocarriles peruanos de los Andes, pues cruza a 5.072 metros de altura las montañas de Tanggula, una de las grandes barreras naturales del Tíbet. El tren también tiene allí la estación más alta del mundo y cerca el túnel más alto, no se cansan de repetir las informaciones de la prensa oficial. La obra, por otra parte, se enmarca en la estrategia china de demostrar al mundo que el país asiático, en el mejor momento económico de su historia moderna, es capaz de logros más espectaculares que los de cualquier nación.

China ya tenía desde 2003 el tren más rápido del mundo, el maglev de Shanghai, que se desliza sobre los raíles a 430 kilómetros por hora, pero éste fue fabricado con tecnología alemana, mientras que el tren tibetano (el Qingzang, según la abreviatura en mandarín) es una obra principalmente nacional. El tren, dotado con mascarillas de oxígeno y cristales protectores de los rayos ultravioleta, es el equivalente ferroviario a otros proyectos con los que China ha querido causar la admiración internacional, desde sus vuelos espaciales tripulados hasta el moderno circuito de Fórmula Uno de Shanghai. Los grandes fastos continuarán para mayor gloria del Partido Comunista, que prepara para 2008 la inauguración de la presa de las Tres Gargantas, coincidiendo con los Juegos Olímpicos de Pekín, y dos años después la Expo Universal de Shanghai.

Fuente: El País