La máxima de conservación del patrimonio ferroviario se conjuga en la tercera alternativa con la puesta a disposición de la ciudad de una nueva zona de equipamientos de ocio. El Museo del Ferrocarril se enmarcaría en un gran parque temático, de cerca de 30.000 metros cuadrados, en el que la superficie de edificación ocuparía alrededor de 15.000 metros cuadrados; todo dentro de una parcela que dista cerca de 300 metros de la estación de Clasificación, en la que se plantea la opción B.
Pese a no utilizarla como base sobre la que apoyar el centro, la propuesta suma la estación de Clasificación a su diseño como elemento vinculado, que podría servir de puerta de entrada al parque y cumplir funciones sede social de Alaf de manera provisional mientras se hace el museo, biblioteca, local para asociación de vecinos, guardería, o pequeño equipamiento cultural o administrativo.
No sería este el único edificio que se conservaría dentro del recinto, en el que además se podrían dibujar pasillos de vías en los que ubicar máquinas o vagones y se daría espacio para colocar distintas piezas y elementos ferroviarios que Alaf tiene. Todos estas posibilidades harían que la infraestructura mantuviera una comunicación del entorno con el museo, que trascendería el ámbito restringido de otras localizaciones para abrirse a la ciudad y dotaría a las pedanías de Armunia y Trobajo del Cerecedo de unos equipamientos de ocio de los que adolecen.
Al margen de estas consideraciones, en el ámbito estructural la amplitud del terreno haría compatibles en esta opción el desarrollo de las vías, para que las máquinas del museo puedan salir y efectuarse los acceso al centro de restauración, y el planeamiento de las carreteras de comunicación del sector.
La infraestructura propia del museo cubría las necesidades básicas —que también guardan las otras dos alternativas— fijadas en el estudio desarrollado por el equipo técnico de León Alta Velocidad, que propone un diseño en tres espacios. En el primero se contempla el espacio exterior, en el que irían la zona de aparcamientos y la playa de vías de acceso. Ya dentro, estaría la playa de vías de exposición y las zonas de restauración y mantenimiento, así como una escuela taller. Y como complemento, se dibujan salas de exposición de material vario, área interactiva, sala de exposición de modelismo, almacén, área administrativa, dependencias para la Asociación Leonesa de Amigos del Ferrocarril, área de formación, cafetería y tienda, accesos, control y seguridad, aseos y dependencias propias, y zonas comunes.
Ahora, la decisión entre las tres opciones queda en manos de las administraciones que forman parte del consejo de administración de León Alta Velocidad.
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sábado, 15 de septiembre de 2007
lunes, 2 de julio de 2007
Puebla y Orense conmemoran los 50 años del primer tren que comunicó ambas localidades
Los asistentes a estos actos de los 50 años de vida de este ferrocarril presenciaron la reposición del documental elaborado por Televisión Española de Galicia 'Carrilanos, los túneles de un tiempo', del periodista Rafael Cid. La clausura de los actos en la sede de la exposición fue por la tarde. Estas dos jornadas conmemorativas han sido organizadas por las asociaciones orensanas y de Zamora además del Ayuntamiento de Puebla.
En los actos estuvo presente Salvador Díaz, interventor del primer tren oficial entre Orense y Zamora que salió del municipio gallego el 2 de julio de 1957. Díaz explicó que la gente de los pueblos salía entusiasmada a recibir a los pasajeros y trabajadores del tren, a quienes ofrecía pastas. También asistieron dos personas que trabajaron en la construcción del ferrocarril, quienes contaron los peligros y dificultades que tuvieron durante las obras, también por el polvo y la silicosis.
Fuente: El Norte de Castilla
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